
Esta semana voy a escribir sobre Emma Watson, actriz y modelo, como ejemplo de buena marca personal. Como dato curioso, decir que es tan solo cuatro días mayor que yo :O.
Al grano, a propósito de una conversación, este finde busqué a Emma en google y topé con su página web, la cual no me dejó indiferente por su contundencia y fuerza expresiva. Y ahora os explicaré por qué.
¿Quién es Emma?
Para quien no entienda inglés, su página web la describe como una joven extremadamente creativa, afortunada (y por tanto humilde y sofisticada, a mi parecer) por haber trabajado con grandes fotógrafos, que ama emprender nuevos proyectos y que sigue la moda. Si entráis, tiene varias galerías de fotos y de editoriales (con apariciones en revistas, como entrevistada o como modelo). Es un ejemplo de elegancia, inteligencia y carácter.
Es un icono, admirada y admirable, que ha jugado muy bien sus cartas, y eso enamora.
¿Por qué me gusta su marca?
Como se puede ver, la suya es una marca sólida, de chica tendencia, admirada por multitud de jóvenes y no tan jóvenes, cuyo alcance y poder en Internet es mayor de lo que podríamos pensar.
Tiene todo lo que ya he escrito y más, pero sobre todo importa que lo ha sabido expresar y ha sabido valerse de ello.
Lección que aprendemos
Aquellos logros, trofeos, o cosas que nos enorgullecen, pueden ser mucho más de lo que parecen si te apoyas en ellos para demostrar que eres alguien grande y capaz. No necesitas haber sido Hermione Granger para ello, pero incluso si lo has sido, puedes hacer como si nada, porque si vales para algo puedes demostrarlo.
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